sábado, 18 de mayo de 2013

Marta a los 11

Marta era la única en su clase capaz de abrir un frasco de mermelada, sin que las manos se le doblaran como medias recién salidas del sol. Y el Sol, estaba en todas partes de la sonrisa de Marta, cuando sus compañeras boquiabiertas no podían entender la fuerza que salía de sus puños blandos.
Muchos dicen que fue así como conquistó a Juan: después de abrir todos los frascos del mercado y sonreír liviana como un pájaro, los ojos de Juan se le llenaron de una luz intensa, dejando ver lo que tenía detrás de las pupilas: mucho polvo, mucho.
Marta tenía las rodillas rosadas por aquel entonces, todas las polleras le hacían cosquillas y le comían la piel nutriéndose de sus células mágicas. Todo era perfecto en ese tiempo, ella abría hasta lo más sellado por el hombre adulto, ella reía como heroína de su propio cuento mental. Todo era Sol come lunas, no existía oscuridad sin brillo de luciérnagas. Todo era Juan y su cabello chocolatoso, mirándola a ella y sólo a ella.
*
Un día en que los pajaritos prefirieron meterse en sus jaulas y comer perdiz, la maestra presentó a un nuevo compañero de  clase: "Todos saluden a Mario" decía contenta, y todos saludaron (contentos), menos Marta, que sintió como los continentes de su cuerpo comenzaban a separarse y helarse. Y desde entonces nunca jamás pudo abrir un sólo frasco, sin sentir que una parte de sí misma se descomponía en cenizas volcánicas, polvo al fin. 


jueves, 4 de abril de 2013

Flema

Todo el polvo que dejó tu nombre,
el conjunto de palabras que jamás parirán de tu garganta,
todo,
se fue muriendo en el estómago de los dioses
que proclamaron las llamas del comienzo revolucionario.
Y se fue muriendo tan despacio,
que los huesos clavan, todavía, mis costillas
¡No te rías! ¡Nunca más te rías!
Ni siquiera los gusanos disfrutaron de tu boca,
horrible, fría, droga dura,
migas blandas para los que tienen muchos dientes.


Tu perfume no quema, aunque actúes de muerto
careces de intensidad en los mejores momentos.
Pero el polvo,
el polvo ya se ha ido.
¿Podrás existir aún cuando nadie te piense,
te queme tanto,
te reconstruya tanto?
¿Sabrás aparecer en las ideas de la gente,
o besar la boca sacándote los labios?
 



viernes, 11 de enero de 2013

Música para callar

Para el amor de mis días y vidas


Se desliza la conciencia del ser humano en todo lo que queda de agujero vacío,
me siento un hueco frío y perfecto, de todos los demás tan llenos.
Vas a atravesarme con tu espada de diamante, y a dejar que sangren los huesos de delirio.
Vas a llamarme con las voces de otros tiempos, en los que el sonido era más alto que la piel de las montañas

No hay instante en que no entre, cómodamente, en las cajas del tiempo
Si cuando brilla tu garganta, siento que pertenezco al universo infinito
que la forma se deshace hasta un alma que contiene:
el cielo de tus ojos, las nubes de mis sombras.

Crezco como un monstruo que devora arquitectura,
me hago inmensa cuando me elevás con tu belleza,
derribás los aires que traigo de otras épocas,
y me dejas tan limpia que ya no encuentro mi nombre.

Creo que no pesan los moldes del pequeño hombre,
ni la ausencia atroz del consciente sentido.
Sangro más que el río violento:
y llevo tu orilla conmigo.




martes, 23 de octubre de 2012

La noche esta danzando y no la ves


"Destiño el beso de tu boca para amarlo aún más" . No quería escuchar las palabras-resortes que decía Mario en estado de ebriedad, era necesario que tapara mis oídos con las servilletas blancas que volaban por la mesa. Mientras tanto Elisa, siempre sonriente a carcajadas dulces, miraba idiotizada cada palabra de Mario que tomaba vuelo en la cocina: flotaban un poquito en el medio y después subían hasta el ventilador de techo, para juntarse con el humo del cigarrillo y las promesas. 
"Tuve que amarte diez veces para no olvidar tu nombre". Y es que llega un momento de la noche en que ni el vino, ni la radio, pueden contener nuestros cuerpos de manera fuerte, abrazarlos cansadamente y dormirse con los huesos bien sujetos a tempestades negras; yo seguía sin escucharlo, pero conocía todas sus frases de memoria: cada coma suspensatoria, cada intento por desdoblar las intenciones de las oyentes.
*
Creo verlo juntando las últimas migas del mantel, cuando por fín dejo libres  mis oídos para que me bese, silenciosamente, como él sabe hacerlo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Estanque

  Su corazón-cangrejo busca un océano corto, pequeño, ínfimo, donde descansar. Le han dicho muchas veces que tantos sobresaltos de inmensidad, le han dañado el agujero mágico por donde pasan las sorpresas; y es que cuando se acumulan demasiadas sorpresas, se pasa de la alegría al llanto, y del llanto a la histeria.
  Por tanto tener la boca abierta, el estómago se le ha llenado de partículas diminutas, que nadie avisó duplicarían su tamaño al ser remojadas en  ácidos estomacales. Y la extraña sensación de que algo nuevo iba a ocurrir se le afinó tanto, que podía predecir hasta el amor de dos parientes lejanos que ahora vivirían en Camboya.
 Pese a todo ésto, él era capaz de conmoverse con lo más bello de lo predecible. Lo rutinario le recordaba el significado de  la belleza, es decir aquello que esquiva la erosión. Cuando observaba al perro con su cola, no podía dejar de llorar y aplaudir; y cuando el té se acomodaba en su única taza de vidrio, le ocurrían convulsiones fantásticas en el cuerpo, comparables a las que tenía su hermana con Pedro, Silvio y Juan.
  Menos durante el sueño, vivía en la pregunta constante del devenir. Ya que en los sueños había manipulado cada parte de sí para soñar siempre con lo mismo: un agua que no corre, estancada y cristalina.
  


jueves, 6 de septiembre de 2012

Mosquitos Blancos

   La función de los aplausos comenzaba a las cinco en punto, justo cuando las señoritas derraman sus té en las carteras gamuzadas y agujereadas por las polillas.
   Los mosquitos se preparan para el evento con una enorme sonrisa: lavan sus alas con jabones perfumados a violetas y se ponen dientes nuevos, de perlas húmedas.
  Cuando los mosquitos están sentados en sus asientos, tratan de imaginarse una isla perfecta en el centro del planeta, que desconoce palabras humanas como gobierno, o mesa.
  La música suena carnal y huesuda, y los aplausos empiezan a formarse con los dedos, para cerrarse con las palmas boa-estrella.
  Los cadáveres de mosquitos caen como nieve fría en un piso azul hermoso, que luego será barrido para sacar las penas de los pies de las hormigas, que se ponen tristes cada vez que nieva.

sábado, 21 de julio de 2012

Fue el Beso

  A Belén y Jimena.



 Totalmente improbable es que Marta bese a Mario y totalmente imposible es que las sábanas le cubran los pies cuando navega en su colchón de carne y hueso.
  Todo comenzó cuando Mario dejó caer de sus bolsillos, pelusas voladoras de magníficos colores que no dudaron en posarse en los hombros de Marta, llenándola de una saliva exquisita, pero brutal. Ésta se sintió de lo más inundada, y no hay peor cosa que un Río en la vereda  separándonos de nosotros mismos.  Cuando  intentó disculparse  las pelusas crecieron salvajemente, empujando a Marta cada vez más hondo de la superficie. Con la mitad de la nariz en las afueras, Mario la rescató con sus brazos de huesos transparentes, dejando ver que la valentía no se corresponde en nada con un cuerpo "musculento"
  Con el pelo chorreado de agua cristalina,  Marta sonrió a pesar de todo; señal por la cual Mario abrió su enorme boca dejando ver sus dientes perlados, casi gritando, casi arrodillados.
  Pero es imposible que Marta bese a Mario. Ella no imagina su vida en submarinos, ni en balsas, ni mucho menos en barcos de papel. Así es como ella huyó en su colchón por los feroces pisos de madera, tropezándose de vez en cuando con alguna escalera impertinente que le preguntaba la hora, o le sonreía a medias. Marta lucha con cocodrilos de dos patas, que se pisan la corbata y se comen sus sombreros.


#MIRACÓMONOSPONEMOS

Mirá cómo nos ponemos me pongo la voz entera no dejo que quiebren mi testimonio Me pongo las uñas y los dientes me pongo el dolor que tr...