miércoles, 12 de diciembre de 2018

#MIRACÓMONOSPONEMOS

Mirá cómo nos ponemos
me pongo la voz
entera
no dejo que quiebren mi
testimonio
Me pongo las uñas
y los dientes
me pongo el dolor
que transformo en
amuleto
Mirá cómo nos ponemos
cuando tipos como
vos
nos quieren
aleccionar
invadir como
si ya no estuviera
conquistada por mí
transformada por mí
Mirá cómo nos ponemos
una al lado de
la otra
como una muralla
imposible de
trepar

sábado, 9 de diciembre de 2017

CAMINO DE PIEDRAS



De repente estás juntando las piedras del suelo como si fueras otra persona,
la que más se parece a tu idilio, a tu isla blanca de soledades doradas.
Decís que no necesitas nada, salvo un todo muy pequeño: una pala de hierro, una esperanza de madera y el olor a tierra todas las mañanas.
Decís que el viento te dicta una versión,
y nunca fuiste más entero que esta vez
en la que recoges la melodía con el corazón abierto,
el alma abierta,
la garganta abierta.
Si hoy te preguntaran dónde querés ir
seguro les mostrarías el camino hacia tu casa.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Papeles en la mesa



Es de mañana y en mi mesa no hay abrigo para las hojas sueltas que escribí en algún momento.
De tanto mezclarse han llegado a encariñarse; les fueron brotando telarañas que se adhieren de margen a margen, como un puente indestructible y majestuoso.
Siempre llueve dentro de casa, aunque el sol se encargue de lucir su reino afuera. Siempre llueve dentro, y afuera es brillante y arde. Tengo una tacita de té sobre la parte menos invadida de la mesa, y dejo que su calor concentre todas las penas que arrastran las telarañas como escaleras de personas que no saben de otra cosa, que trasladarse sin cesar. El té se espesa y vuelve dulce, entonces riego mis entrañas como para despabilar el alma que seguro se sacude de tanta lluvia. Es momento de juntar las hojas, soplarle un poco el polvo que cubrió a la tinta, hacer un surco donde creo está el corazón y mirar del otro lado del adentro para afuera. Seguro ahí no llueve, seguro ahí el sol no quema.

miércoles, 26 de julio de 2017

7

Los hombres-luciérnagas tejen historias alrededor del cuello de las mujeres
para ahorcar sus voces de sirenas,
sus latidos-fuegos de bestias únicas.
Pero ellos no saben
que ellas guardan su música
en un lugar que jamás podrán quebrantar.

lunes, 26 de junio de 2017

Perspectivas


En mirarte y no mirarte, en tu puente y en mi charco,
en la línea abierta de tu boca-pájaro anidado
y por último, en el hueco de mi solo mundo
no existe nada que pueda ser humano o nombrado.

domingo, 15 de enero de 2017

Branquias


Labios de terroncitos de azúcar,
ojos de submarino maravillado,
manos de mariposas resucitadas.
Has venido a suavizar los colores,
a quitar el polvo de los viejos deseos,
arrancarle las patitas a los miedos.

Quieto en el mar de los peces con alas
atraes a toda la espuma sin rabia,
a todas las piedras preciosas sin fama
y a los azules, violentos, movimientos del agua.

Presencia de abrazo con olor a pasto cocinado al sol,
no puedes decirme las palabras secretas, ni tramar el plan para que yo te escriba.
Te manifiestas en pequeñas y poderosas fuerzas
que tejen la vida, de cerquita, acariciándola.

martes, 9 de febrero de 2016

Cierra la puerta para escuchar


Veo tus ojos en el aura de
todas las cosas, de todo lo demás
Y tu risa se entremezcla con el latido
de los árboles y el aliento
del nuevo día.
Estoy buscandote en una oración,
en la palabra sagrada,
en lo dicho y no en el acto
en mi pequeña patria feliz.

lunes, 19 de octubre de 2015

Castillos de arena

Rene Magritte- Le Seducteur


Hombre sin selva has venido a clavar tu espada en la miseria de mis ojos, en la pobreza de estas manos.
Alguien sin aliento te dijo alguna vez que no existen los deseos sin personas, ni personas sin deseos. Sin embargo, aquí puedes ver un purodeseo, un purodeseosinpersona.
Me veo en la obligación de advertirte que nunca antes una intención pudo traspasar mi cara. Se caen sobre mis piernas mojándome las rodillas, mordiéndome los tobillos, pidiéndome perdón a mis pies.
Hombre de niebla ¿Quieres cruzar esta pantalla de espejismos complejos y rudimentarios? 

A la mañana todo sigue su curso, el mar los va llevando uno a uno a su destino, a su isla de principios y finales. La marea es cómplice de los enredos brillantes que esconde la arena. Es cómplice de tu nombre y de la vigilia.

sábado, 18 de julio de 2015

Jardín.

He caído en la cuenta,
De la vida y la muerte
Del tiempo y la respiración
De besar y callar
De tu mano y mi vida.
He señalado los cruces perfectos,
Esos, allá, por ahí, cerca de mí.

La flor resucita y fecunda un pasto verde dentro de  su útero sol.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La construcción (parte 1)

Matisse

Mario ha aceptado su locura fanática y ha comprado peces de colores y una gran pecera. Pero no ha sido éste un acto inconsciente y desprotegido, al contrario, fue diagramado como un abrazo celestial del universo a su puerta, y de la puerta a sus pies.

De los pisos como flores de algodón

Una vez un anciano de esponjosa piel le dijo: "Siembra todo lo que creas necesario y recoge sólo lo esencial". Esas palabras estuvieron dentro suyo mucho tiempo sin ser recordadas, pero como todo en su máximo propósito de ser, despertó ese día. Asi fue que al recordar este consejo, sembró en la pecera una gran cantidad de piedras de todos los colores. Algunas piedras recuerdan al Sol de la mañana, como un niño que juega entre los pastos, reventando el presente frente a los dioses.
Otras piedras se acercan a la respiración que dibujan los caballos, a su pelo fuerte y moreno, a su furia milenaria que lleva la marca de otros tiempos y especies.
Pero también sembró piedras cristalinas que funcionan como espejos en el suelo subpecera. Éstas las ha puesto para recordarles a los peces que más abajo sólo puede ingresar aquel que sepa sentirse algo más que un reflejo: de alguien que se mira y es mirado.

viernes, 31 de octubre de 2014

Rezo

Estoy arrodillada frente a la vida, he perdido todos mi dones, he perdido la capacidad de ver a través de las cosas que no están.
Me encuentro enojada con la existencia por ser tan estúpidamente real, insignificante y boxeadora. Cansada de su cachetada constante, de esas que te sacan el dolor y las ganas de llorar. Cansada.
Me he dado cuenta de que todas las palabras que tuve no eran más que palabras con esperanza de niña pobre. 
Reventada. incapaz de construir y salir corriendo. Salir corriendo, como lo más parecido a la libertad que uno pueda imaginar. Que uno pueda imaginar, todo, todo, y hacerlo real. Maldita costumbre de querer que las cosas se vuelvan reales, como si eso nos asegurara su magia innata, su alegría, su risa. 
La lluvia ya no bendice,
Las flores ya no devoran el sexo de uno mismo,
La taza de té ya no contiene,
El amor ha dejado de existir.
La existencia está sobrevalorada. Es mejor no existir, no ser real y disponible a los sentidos de todo el mundo. 
Arrodillada frente a la vida, no me sé ni un rezo.

martes, 25 de marzo de 2014

Reina



Reina está cansada de leer cuentos a través de su teléfono. Se cansa de reír y de llorar, de la ficción magnífica en el teatro de la vida.
Aquel día domingo se despertó aturdida a las once de la mañana. Parece que había soñado un poco de más, ahora la resaca se cobraría el precio que pagan los soñadores que dejan el cuerpo y la valentía en las escenas, y despiertan desnudos, solos, con sus almas.
No quería desayunar livianamente, pensó que ningún padre la juzgaría por beberse un whisky a las once y media. ¡Un whisky y medialunas! Y se regocijaba mientras las mojaba en aquella miel ferviente.
Se dio una ducha para sacarse el olor a almohada que desprendía su cuerpo, y aún así pedazos de colchón quedaban en su vientre como garrapatas y lunares.
Se puso su vestido rojo. Aquel que es capaz de hablar por ella cuando ésta está vacía y muriéndose por dentro. Ella sabía que a Juan iba a gustarle hablar con su vestido más que con ella que empobrecía la alegría disfrazándola de boinas grises.
Juan la llevó a un cine del centro, había elegido un drama japonés, cuatro estrellas en el diario. En ningún momento sus ojos miraron la película, estaban como dados vuelta viéndose a sí mismos, llorando por tanto vacío en su cuerpo pequeño.
Con una enorme sonrisa Juan la despide en su casa a ella y a su vestido (sin ninguna arruga de felicidad corrupta). Era momento de beberse otro whisky, sentir la recompensa por tanto hielo en su estómago, calentar sus entrañas, darse llama.
Suena el teléfono como esperanza inmóvil, atiende confundida mientras se saca los zapatos. Era Haroldo abriendo el libro de los cuentos imposibles…

martes, 18 de marzo de 2014

Haroldo



Haroldo fumó su primer cigarrillo del día, aunque para entonces ya eran las siete de la tarde. El día no se había dejado percibir: fiel escurridizo ante los ojos del observador.
Encendió la radio para llenar su cabeza de voces desconocidas, que poco a poco lo tranquilizarían llevándolo al mundo de lo cotidiano. Entonces, sería más fácil hablar con sus vecinos, saludar fríamente dando bienvenidas como espasmos al centro de uno mismo.
Ya recién por las diez de la noche había perdido una apuesta con su teléfono, y tuvo que resignarse a llamar a Reina: tragar una a una las palabras mojadas y sangrientas… escupir la bronca atravesada en cada letra mal pronunciada por ella.
Él conocía mucho ese ritual. El llanto de Reina no podría durar más que unos veinte minutos y luego se dejaría acariciar por frases preciosas, pero estropeadas. Él le diría algo del cielo y de sus ojos, de las sábanas que recuerdan su esqueleto y su danza. Ella reiría sexualmente, se dejaría cerrar los ojos y bajar las medias.
Haroldo prendería su noveno cigarrillo, hundido en un sillón de terciopelo, mientras la pava hierve, el helecho muere y el teléfono jadea.

martes, 11 de febrero de 2014

Exilios

Kees Van Dongen 
Ya perdí la cuenta de todos los posibles exilios que me he echado encima. Algunos resultaron ser más violentos que otros, e inclusive, más cazadores. Me he sumergido en la oscuridad total, consumiendo los huevos que las moscas olvidaban en rincones de la casa; y he dialogado en el silencio con los perros que ladraban a distancia.
Una vez hasta me vestí de otra persona, para olvidarme de mi misma y peor aún: hacer que los otros se olvidaran de mi. Resultó que con el gran sombrero y los zapatos gamuzados me confundieron con todas las tías posibles, y así pasé de un Marta a un Susana sin sentido. ¡Estupidez idólatra de creer en los otros! la presencia sólo es percibible por mi misma. Jamás nadie ha pronunciado como yo mi nombre, ni ha tocado como yo mi herida de mujer.
No podría jamás olvidarme de mis ojos. Los he lavado tanto, que los siento cada vez más hundidos en las tierras de mi cara. Por eso llegué a la conclusión de que el exilio sólo sirve en tanto escenario montado: esperando el aplauso de la gente que ríe con no verte.

martes, 28 de enero de 2014

Marta y las camisas

Foto: Lucía Verge
Voy a planchar tu camisa a cuadros, mientras imagino que floto con dragones azules.
¡Qué bien se alisan las arrugas de estas mangas, que pronto vestirán los brazos más ridículos del mundo!
Quizás sueñe, otra vez, con las espadas que alzaste para cortarle el cuello a los monstruos nada rosas, nadas del presente.
*
Mario llegaste y no lo pude evitar: quise besar tu cara hasta hundirla un poco de las atrocidades del ahora. Yo pensaba que iba a poder lavarte las retinas, y llevarte conmigo al luminoso hueco del sueño profundo. Sin embargo, gritaste. Mario gritaste no como una bestia de salvaje esencia, sino como gritan las sillas y las mesas que cumplen su destino. Te aferraste a la cama, tomándola como los guerreros hacen con sus mujeres: les clavan las garras de todos sus muertos, y las besan rompiéndole un poco los labios.
*

Hubiese querido ver cómo te quedaba la camisa hoy a la mañana. Barrer la pólvora que cae de tus sienes cada vez que te despertás. Desabrochar el último botón de la camisa, para que no muera junto a todos sus hermanos atrapado en el molinete del subte, viejo, sucio y mudo.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Onírico 1

[Un Dios te encerró en el Templo, y nunca más pudiste salir con el mismo cuerpo]

Para conocer tu forma de radiante bestia
y sentirme espuma de tu boca azul
Debo cruzar la línea que me atraviesa de fondo
y completarme a lágrima
y ardor.
No jurar jamás por los recién nacidos,
benditos, culpables, vacíos
y arrodillarme sucia frente al Dioserror.
Temblar,
roer,
amar,
cantar en la entrada del pueblo
y desangrar mi garganta
hasta evaporar.

domingo, 1 de diciembre de 2013

De otras guerras


La eterna desesperación del gritón enmudecido, la fastidiosa prueba del sobreviviente.
María recibió el temido llamado, no habían pasado sino cinco minutos de la hora acordada y del día dispuesto. El aire también rajó su vientre frente a los insistentes alaridos del teléfono. Toda la atmósfera perecía estar invadida del sonido inescrupuloso, asaltante, sangriento.
No quería atender el llamado, alargó la espera aunque el cuchillazo en su estómago la dejara sin aire. Tenía la esperanza del cansancio, de la mujer que puede desaparecer incluso aunque alguien la nombre, la invoque. 
Verdaderamente, no quería atender el llamado. Decir las crueles palabras de bienvenida al diálogo, iniciar el ritual de la invanción por palabras. Sentía que una parte de sí misma desaparecería en el organismo del otro, y peor aún, que una parte del otro se metería en su cuerpo contagiándola de minúsculas, pero poderosas, guerras internas.
Ya no podía eludir los gritos del teléfono, vaciarse de pautas sociales conllevaría el abandono de otras que no estaba dispuesta abandonar. 
Atiende el llamado: se prepara para la danza del guerrero amaestrado.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Bestia


Tengo la piel de un felino, soy la mujer del blando destino
ahora mismo tu ausencia colapsa en estrellas sobre mi cuerpo,
que en realidad no es mío, sino de todo el mundo.
Más joven que hoy, hubiese sido tan vieja
y aún así no alcanzan las décadas para engañar al tiempo
¡Maldito cuerpo que todo lo muestra!
se llenó del mal de la verdad y ahora cría hijos de mentira en su útero.


Soy la mujer de las resistencias livianas,
¡vamos a ver como florecen los peces de colores en el jardín!
todas tus jaulas son preciosos diamantes para mis manos
quiero lucirlos como una fiera incompleta.
soy de todas ellas la del nombre más inútil, y de todos ellos la castrada.
Soy la mujer del zoológico vegetal.


Me entrego a esta súplica dócil como la ciudad,
esperando a que me abras hasta el campo,
y la sangre,
y el aire.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Resurrección



Él aún tiene miedo,
sobre su cara,
las caras de su cara,
el aglomerado de caras,
que se esconden bajo la Gran Cara,
la más cara de todas.


Él no podrá soltarse nunca,
de la mano que une a su mano
con otra mano
más  profunda que otra mano
que se agarra del humano hueso,
no podrá.



Él no olvidará las palabras
sabiamente construidas
para mentir, cortar, matar
y también amar.
No sabrá quitarse el lenguaje
impregnado en su cerebro pegajoso,
siempre tendrá miedo de hablar.



#MIRACÓMONOSPONEMOS

Mirá cómo nos ponemos me pongo la voz entera no dejo que quiebren mi testimonio Me pongo las uñas y los dientes me pongo el dolor que tr...