viernes 9 de marzo de 2012

Mercurio


Mientras el sonido de la lluvia, que no es réplica de mosquito, ni apertura de osos alargando su sangre al Sol, nos enfebrece la columna que llevamos derecha en ocasiones en las que es preciso decir que No!, o tal véz, si la sonrisa es capaz de durar en un jarrón con poca agua más de tres días, nos susurra al oído el secreto más cercano a nuestras almas, de nuestros ojos,  que se esconde en la inocencia de creerse transparencia entre tanto desnudo a siete manos, a ocho pies.
 Si por entonces nuestro pez nos condena por tardarnos, no una década, sino, vidas que pecaron de identidad de flor, y agujero, y luna. Y esa Luna, que no es nada sin el Sol.
Mientras tanto, aplastamos la boca de la mosca, que sensual nos develaba la pureza de un cráter de cuerpo blando; y a la bestia que bailaba feliz, casi muriendo, casi fugándose al planeta más cercano, para prenderse fuego, y para que la lluvia no pudiera ni mojarnos un sólo pelo. De tontos, por supuesto.

No lo es

Te veo en mis sienes, rompientes, sangrantes. Quizás el amor no fue del tiempo, ni de esta ceniza que cae a pesar mio.
Yo escribo por que vivo, y aniquilo, todo lo que dejas en la mente de una flor. ¡Una flor! y murió el jardín, de ropas viejas, y ojos cascarudos, que albergaron mil polillas llenas de alas, llenas de crueldad dulce, fatigadas de tanto dormir entre tanta espuma. No veo más que eso que existe, y late, me atrae y rompe la poesía, de las poesías. Y esto, esto no lo es.

jueves 1 de diciembre de 2011

Rompiente


El tiempo no pasa. Tan sólo son crujidos y huracanes suaves atravesando la piel, la misma piel que rompe el espacio entre el universo y las cosas...
Es mentira que la acumulación de los días, y los años, me hayan dejado este cuerpo, y esta voz. Es mentira.
Hoy despierto por primera vez, y me siento muerta, ahogada en la inmensa luz violeta que me pregunta, siempre pregunta.
No crecen palabras en este nido sucio y devastado, no crece nada bajo esta tierra que me lleva cada vez más hondo, cada vez más despierta.
Al final y al principio de mi misma, veo tu alma blanca, afuera, bien afuera de todo lo que se esconde. Rompiendo las respuestas una por una, como una ola gigante acabando con todo lo que crece para no ser.

viernes 18 de noviembre de 2011

La Falta



Casi ya sin alma en el cuerpo, levantó sus pies del  suelo para ver cómo el mundo que se va dejando atrás, es solo otro mundo que se pisa sin admiración, ni latido.
Ella no puede aferrarse a nada. Ni siquiera usa zapatos por temor a que éstos procreen más pies y más zapatos en su descuido. Ella no puede adquirir nada. El miedo le ha creado un juego siniestro de repeticiones y sombras, de recuerdos que amontonados no sirven ni para un sueño feliz.

Disimula bien. Su cara es escenario de cualquier aplauso, sus ojos son los libros que come a diario. Los devora, los muerde; se atraganta de palabras gastadas, sucias, viejas.
No se levantó por el llamado aquel…ese que le gritaba que fuera a buscarlo. No.
Se levantó por que sabe que es una más, que el mundo no giraría igual de bien, sin ella.

Ella no lo quería. Odiaba su conciencia, su estúpida obsesión por salvar mujeres que no juegan. Mientras él le hablaba en el teléfono, ella no escuchaba, se obligaba a  que las palabras no se le pegasen al cuerpo. Ella no lo amaba, no podía amar. No entendía cómo el amor podía existir entre tanto, entre tantas cosas juntas.

El llamado desesperado se fue por la ventana. Se levanta, entonces, para observar:
El viento arrastrando polvo, que alguna vez fue cosa nueva.

No puede volver al piso, no puede volver a donde ha estado miles de veces.
No puede volver a ningún lugar que no sea fuera de si misma.

martes 13 de septiembre de 2011

Juana y las Dudas



[Ser sin palabras la música del mundo,
Y mirar hacia atrás todo un delante por venir.]



No era fácil que Juana amara sus dudas, aunque éstas crecieran en el pasto como tréboles mal formados. Ella intentaba darles aire, aunque de eso dependiera su estómago de lluvias ácidas y volcanes impacientes.
De vez en cuando, en sus días interminables, mira cómo una duda se entrega al sol como ella nunca supo jamás. Y siente pena, por su vientre de sombras crujientes rezándole a una moral llena de fundamentos fundidos. Y siente furia, de no poder ser verde y espontánea, de no poder brillar acalorada en la tierra.
Sin embargo, tenía sus tardes de risas puentes hacia otras tardes inventadas, donde ella era pura hierba, y le gustaba verse sucia, entremezclándose con el barro.

Las dudas no dejaban de crecer en su jardín. Y Juana no tiene el coraje, ni el porqué, de arrancarlas una por una como hizo con sus ideas.
No le queda más remedio que servirles té y contarles de las personas que se pegan a su vida como escalofriantes espinas.
Después se duerme, tramando la religión perfecta de apocalipsis y resurrección.

martes 2 de agosto de 2011

Verde




Boca en el pasto, genialidad inútil mientras un sol, El sol, nos despierta.
Boca en el pasto, y aún gira el planeta frente al planteo cucaracha flor sin patas.
Hoy no llueve adiós, en este inmenso jardín. Hoy la planta no es carnívora ni fatal,
Boca en el pasto, reventando el fin para soñar un poco más: verde, hojas verdes en la cara, revueltas en el pelo, entre las piernas, hojas verdes corriendo y escurriéndonos.
Sólo, quizás, abandonando el cuerpo podamos ver un poco el cielo.
Pero, tu carne…soy planta y soy animal de dientes feroces…
Tu carne abandono, por un cielo.
Cielo abierto de pájaros cristales
Cielo de pedacitos de pasto esponjoso
Cielo de bocas tuyas, cielo.